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Desafíos jurídico-institucionales para la potencialización del turismo náutico en el país bajo criterios de sostenibilidad

Para que esto pueda ser posible, y logremos un exitoso desarrollo del turismo náutico, deben ser superados algunos desafíos, que más que desafíos son importantes oportunidades de cara a esta actividad. A continuación, de manera escueta, haré mención de algunas de ellas que deseo compartir con ustedes.

MARCO REGULATORIO EXISTENTE

El marco regulatorio correspondiente a esta forma de turismo es casi nulo en nuestro país, y las iniciativas legislativas que de una forma u otra han buscado regularlo, como lo son el Anteproyecto de Ley de Incentivo al Turismo Marítimo Privado en la República Dominicana o el Anteproyecto de Código Marítimo, tienen años “cocinándose”, sin éxito.

Hasta el día de hoy hemos entendido que el orden público nacional se circunscribe a los límites terrestres, dándole la espalda al universo de oportunidades que representa el mar para esta media isla. 

Nuestra Carta Constitutiva ordena que lo relativo al mar, suelo y subsuelo marino deberá ser regulado por ley, igualmente, establece dentro de las atribuciones del Poder Ejecutivo, cito: “Disponer, con arreglo a la ley, todo lo relativo a las zonas marítimas, con los estudios previos realizados por los ministerios y sus dependencias administrativas”, siendo este el mandato de la Ley de Leyes de la República Dominicana en este tenor.

Las escasas regulaciones que rigen de manera estricta el tema en cuestión se encuentran dispersas, siendo la principal, la Ley sobre Policías de Puertos y Costas No. 3003, que data del 1951, la cual ha sufrido una significativa cantidad de modificaciones (unas doce en total), en su afán de ajustarse a los nuevos tiempos. 

Otras normativas como la Ley No. 3764/54, del 11 de febrero de 1954, sobre la prohibición de abandono de buques, botes y yolas en aguas territoriales de la República,  Decreto Número 1673/80 de fecha 07 de abril de 1980 que aprueba el Reglamento de Prestación de Servicios de la Autoridad Portuaria Dominicana y Decreto Número 149/93, del 31 mayo de 1993, sobre el Control y Vigilancia a la Entrada y Salida de Personas, Vehículos y Mercancías por los Puertos y Sitios Habilitados; son algunas de las normas dirigidas a la regularización de las actividades en nuestras costas y mar, sin embargo, sería oportuna una norma que recoja todo lo concerniente a los hechos y relaciones jurídicas relativas a las naves marítimas nacionales y extranjeras, así como aquellas relaciones que surgen del transporte y demás actividades marítimas, como lo es la navegación turística, de recreo y deportiva, en la República Dominicana.   

Una normativa eficaz y acorde a las nuevas necesidades, que establezca claramente todo lo relativo a los requisitos de navegación, matriculación, abanderamiento, permisos de navegación para tránsito temporal en aguas territoriales del país, registro marítimo, accidentes de navegación y salvamento, seguridad de la navegación en zonas especiales, responsabilidades, así como un correcto régimen fiscalizador y sancionador, sería un importante logro en aras de potencializar esta actividad.

PERMISOLOGÍA

El licenciamiento para entrada, circulación y salida, así como expedición de certificados y permisos en general, resulta un desafío en aras de facilitar la navegación en aguas territoriales dominicanas de embarcaciones turísticas, de recreo y deportivas tanto nacionales, como extranjeras.

El turismo náutico tradicionalmente se ha percibido como una actividad de lujo y exclusiva a una pequeña elite, razón por la cual los costos relativos al licenciamiento suelen ser elevados, además de los trámites, no tan sencillos, ante la Dirección General de Aduanas. Soy de opinión que Autorizaciones asequibles y expeditas, resultarían, sin duda alguna, una importantísima clave para desarrollar este sector. 

DESARROLLO DE PUERTOS DEPORTIVOS

A los fines de colocarnos en iguales condiciones que otros países del Caribe con los cuales competimos en materia turística, el desarrollo de puertos deportivos resulta un reto. Marinas colocadas estratégicamente a lo largo de nuestras costas en las cuales embarcaciones de recreo puedan fondear con facilidad, harán posible el exponencial crecimiento de la actividad turística náutica.

Como sabemos, hoy en día la distancia entre las infraestructuras existentes en el país es muy extensa, resultando esto una evidente limitante.

El desarrollo del turismo náutico podrá ser posible mediante la creación de más puertos deportivos, que no deben ser lujosos, solo deben poseer las características necesarias para ofrecer servicios de calidad a quienes posean botes, yates o embarcaciones pequeñas, y deseen atracar en nuestras costas para cualquier fin.

FISCALIZACIÓN Y CONTROL AMBIENTAL

El Turismo Náutico depende íntegramente de la conservación de los recursos costeros y marinos, conservación que solo será posible mediante una adecuada integración entre los sectores público y privado, en la que quien cumpla su rol y obligaciones en favor de la protección y conservación de los recursos naturales.

Nuestra Carta Magna confiere al Estado la tutela de los recursos naturales, otorgándole la responsabilidad de “proteger y mantener el medio ambiente en provecho de las presentes y futuras generaciones, de manera tal que se garantice el derecho de todos al uso y goce sostenible de los recursos naturales”.

En este rol de protector del universo de recursos naturales, el Estado tiene el desafío de mantener una posición activa, y de intervención bajo principios de prevención, es decir, actuar anticipadamente, antes de la ocurrencia cualquier hecho que vaya en detrimento del medio ambiente, mediante mecanismos de educación, control y fiscalización, ya que en definitiva, si deseamos desarrollar un turismo náutico sostenible, la voluntad, compromiso e intervención de los actores públicos involucrados es vital.

PROMOCIÓN TURÍSTICA

Como sabemos, el turismo es el principal pilar de la economía nacional, razón por la cual promocionar y ofertar los distintos atractivos del país en materia turística es un compromiso estatal.

En el caso del turismo náutico, este suele enfocarse en el turismo de cruceros, sin embargo, existe una gran variedad de productos relacionados directamente con este tipo de turismo como el sub-marinismo o buceo, remo, motos acuáticas, pesca deportiva, etc., que considero ameritan más promoción y fomento en aras de una oferta turística ampliada.

En definitiva, el Turismo Náutico es una pieza fundamental de esa locomotora que mueve la economía del país, y resulta necesario apostar a ella. Con desafíos, pero con enormes oportunidades de crearse las condiciones necesarias que permitan fomentar esta forma de turismo, bajo estrictos estándares de sostenibilidad.

Patricia Guzman Parra

Directora departamento Medioambiente

DMK Abogados│CENTRAL LAW

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