La secretaria general de la Ponencia Marco de la ONU para el Cambio Climático (UNFCCC), la costarricense Christiana Figueres, hizo pública esta petición en Berlín, al presentar un compendio de los planes nacionales para combatir el calentamiento global que han publicado 146 países.

Figueres comenzó su comparecencia por las «buenas noticias»: los compromisos adoptados son un «muy buen paso, un paso notable» en la «buena dirección» hacia el objetivo de frenar el calentamiento global por debajo de la «línea de defensa» de los 2 grados centígrados, la frontera fijada por el consenso científico.

Esto ha supuesto un cambio significativo entre las previsiones de cómo subirían las temperaturas si no se hace nada y los pronósticos que incluyen el efecto de estos planes, destacó la secretaria general.

Si la comunidad internacional no actúa en absoluto para aplacar el cambio climático, las temperaturas globales subirían entre cuatro o cinco grados centígrados (frente a valores preindustriales) para 2100, explicó Figueres remitiéndose a las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

En comparación, si se «implementan totalmente» los compromisos anunciados en los planes nacionales la subida de las temperaturas se quedaría en 2,7 grados centígrados, tras una «significante mordida» al crecimiento de las emisiones.

Es un «impresionante movimiento para alejarse de los cuatro grados», pero «no es suficiente» para cumplir con el objetivo de los dos grados centígrados, una frontera a partir de la cual los expertos temen efectos muy graves a causa del calentamiento.

«Estoy convencida de que estos planes nacionales no son la última palabra en lo que los países están dispuestos a hacer y a lograr a lo largo de este viaje hacia un futuro con un clima seguro, y que el acuerdo que se va a rubricar en París puede confirmar y catalizar esta transición», aseguró Figueres.

A su juicio, el texto que se negocia de cara a la Cumbre del Clima debe «construir un camino de progreso creciente» con «revisiones periódicas» de los objetivos «quizá cada cinco años» para comprobar «cuántos esfuerzos más son necesarios» para contener el aumento de las temperaturas por debajo de los dos grados.

Esto hará que el acuerdo de París sea «fundamentalmente distinto» de su predecesor, el Protocolo de Kioto, que era «estático» al contener objetivos fijos.

El otro elemento «crítico» que según la secretaria general de la UNFCCC debe estar presente en el acuerdo de París es la obligatoriedad de cumplir con los planes nacionales, para dotar a estos compromisos de fuerza legal.

Según los cálculos de la UNFCCC, si se implementan hasta la última coma, los planes llevarían una reducción per cápita de las emisiones del 8 % para 2025 (3.000 millones de toneladas de gases) y del 9 % para 2030 (4.000 millones).

Pese a los peros, Figueres celebró «el compromiso verdaderamente sin precedentes» de la comunidad internacional: «todos los países industrializados sin excepción» han remitido sus planes, algo «bastante histórico», así como «el 75 % de los emergentes», por lo que los compromisos afectan al 86 % de las emisiones globales.

Además, «las puertas están abiertas» en la UNFCCC para seguir recibiendo planes nacionales, aseguró la secretaria general de esta organización multilateral.

De hecho, en el mes que ha transcurrido desde que la UNFCCC recopiló los datos para confeccionar el informe presentado hoy, otros diez países han anunciado sus compromisos, indicó, y se mostró convencida de que alguno más llegará en los próximos días, incluidos algunos procedentes de América Latina.

Figueres dio por hecho además que en París se llegará a un acuerdo porque el proceso de negociación y toma de decisiones está ahora en manos de los países, la tecnología ha mejorado y se ha abaratado y, lo más importante, hay «voluntad política».

Fuente: Listin Diario


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