El proyecto de rectificación fiscal: perspectiva desde el sector Turismo
Enrique E. De Marchena Kaluche
El discurso del pasado martes del presidente Fernández tomó completamente por sorpresa al sector turístico nacional, y lo dejó sin aliento y pocas palabras. Las razones son varias y poderosas.
Apenas un año antes, en noviembre del 2005, el sector turístico nacional, representado en la ocasión por inversionistas nacionales y extranjeros de la hotelería y la gastronomía y líderes sindicales, entre otros, había suscrito en el Palacio Nacional el “Pacto para el Desarrollo Sostenible del Sector Turismo”, con el cual el sector había dado aquiescencia a la Reforma Fiscal del 2005, en el ambiente de diálogo y concertación democrática propiciado personalmente por el mismo Presidente de la República.
Lo anterior, sobre la base de impulsar el desarrollo de la Nación a través del sector turismo, tomando en cuenta el encadenamiento que propicia el Turismo con otros sectores de la economía tales como la agricultura, la ganadería, la construcción, la banca, las telecomunicaciones, el transporte, y demás.
En esos días, declaraba la Junta Agroempresarial Dominicana (JAD) que el estimado de ingresos generados por el sector turismo al sector agrícola era superior a los US$300 millones anuales.
Más aún, me pregunto dónde estaría el sector construcción hoy de no ser por el auge generado por el sector turismo a través de la construcción de hoteles, pero sobre todo el granero de varillas y cemento que representa el país como atractivo para la construcción de segundas viviendas.
Tras ese enorme paso hacia la consolidación del sector turismo, y con el beneficio de las periódicas reuniones del presidente Fernández con el sector turístico nacional y sus principales socios, los grandes hoteleros españoles, se dió inicio a un importante ciclo de obras, fruto del esfuerzo conjunto del sector público y privado, tales como el bulevar de Punta Cana, cuya trascendencia para el país es tal que será considerada en el futuro, como una de las principales obras del presente Gobierno.
Así las cosas, una vez se inició la discusión del llamado proyecto de rectificación fiscal, el sector turismo hizo tres apuestas y perdió, al menos, el primer round.
-Apostó al hecho de que el Presidente recordaría el Pacto suscrito en el Palacio Nacional tan sólo un año atrás y los enormes beneficios que el sector Turismo ha generado para el país, en términos de inversión, generación de divisas y de empleos.
Este año cerraremos con más de 4.0 millones de turistas arribados a la República Dominicana, 1.8 millones provenientes de Norteamérica; más de 3.5 mil millones de dólares generados por el turismo; más de 150,000 empleos directos y una inversión acumulada en turismo por el sector privado de más de 6.0 mil millones de dólares.
Lo anterior en adición los cerca de 200 millones de dólares invertidos por el gobierno del presidente Fernández en infraestructura pública en los polos turísticos, gesto que lo enaltece como sabio gerente de la cosa pública, al “invertir donde su dinero genera rentabilidad”.
-Apostó al hecho de que el presidente Fernández es un consagrado demócrata y, aún en las peores circunstancias de imposición por la vía rápida por el FMI, convocaría a la concertación y al diálogo.
-Apostó a que el presidente Fernández no dejaría de percibir el respeto del sector Turismo a sus palabras de que “no se puede criticar lo que no se conoce”. Asonahores no fijó posición hasta conocer el proyecto impositivo del Poder Ejecutivo y su gesto en modo alguno le fue reciprocado.
Dicho esto, ¿qué nos queda?: Un proyecto de creación de impuestos que resulta en un atentado a la estabilidad y supervivencia del sector, que al ser diseñado para gravarlo de manera directa e indirecta en su conjunto, deja cero espacio para transitar en momentos en que: – La sobrevaluación del peso dominicano más allá de su nivel de paridad constituye un “impuesto oculto” a los sectores exportadores. – El costo de la energía en el país es la más cara de Latinoamérica y perjudica la rentabilidad y competitividad del negocio turísticos, siendo la partida más importante en la columna de gastos de los hoteles y restaurantes del país. – Los demás insumos primarios del sector mantienen elevados precios que ahora se verían encarecidos. – ¿Adónde iría la industria en Santo Domingo, Juan Dolio y Puerto Plata, polos turísticos que con la inversión conjunta del sector público y privado han levado anclas? Volverían a anclar en tierra. – ¿Qué sucedería en Samaná, polo con un extraordinario potencial? Sería el próximo Ícaro y no volaría. – ¿Qué sucedería con los importantes proyectos turísticos inmobiliarios del país, que han hecho una apuesta a elevar el producto turístico nacional y el ingreso promedio gastado por turistas en el país? Se quedaría una parte de los mismos en la lista de proyectos no realizados.
El desconcierto es aún mayor cuando todos los días se lee en los periódicos las contradicciones entre los propios autores del infortunio, incluido el FMI. – Para muestra un botón: “Descartaron que las empresas turísticas puedan perjudicarse” a la vez que decían que “se reunirán para estudiar una solución que resulte menos traumática para el sector turístico”. Entonces sí se reconoce desde el Gobierno que “la receta es muy traumática”.
En definitiva, el proyecto de creación de nuevos impuestos no es sólo impopular, falto de coherencia y sobre todo de equilibrio, sino que, más aún, de aprobarse como fue presentado a la fecha tendrá por efecto no equilibrar las cuentas nacionales, sino acabar, vía la desactivación de la inversión y la producción, con las metas de desarrollo y estabilidad alcanzadas por el Gobierno a la fecha.
Es en este escenario que nuestra confianza, al igual que el pasado año, cuando oímos todo tipo de campanadas y no le prestamos mayor atención, una vez más está depositada en que, el Presidente de la República, hombre visionario y garante de la estabilidad nacional, una vez más recapacitará e irá adelante con la solución adecuada, de equilibrio y conveniencia, para todos los dominicanos.
Fuente: http://www.listindiario.com.do/cuerpos/ciudades/tribuna.htm